[TRAD.]
Janice Williams
Año 2032
Hoy es día 24 de abril del año 2032. Me llamo Janice Williams. Soy de Birmingham y no pertenezco a ningún ejército. Pido disculpas si no se consigue entender bien lo que escribo, aún estoy un poco alterada. Y al temblarme tanto el pulso, no consigo escribir bien en la tablet que me han traído, además de que tiene el teclado raro.
Llegué al sur de España hace una semana, de vacaciones. Y durante el tour que contraté vi las playas de Tarifa. Me gustaron tanto que decidí quedarme un poco más. Así que me hospedé en uno de los hostales que había cerca del puerto.
Todo empezó la madrugada del día 23, ayer. Yo estaba durmiendo, cuando una fortísima explosión rompió los cristales de mi habitación y me despertó. No me dio tiempo a reaccionar, cuando otra explosión arremetió contra el hostal. Todo el mundo gritaba algo de un atentado y corría por las escaleras. No supe que hacer, así que me quede quieta, agachada junto a la cama. Se escucharon más explosiones, esta vez en el cielo, parecían truenos que hacían temblar el suelo. Pensé que el hostal se derrumbaría y asustada salí corriendo de la habitación.
Nada más llegar a la calle encontré a gente tirada por el suelo, ensangrentada, era horrible, pensé que habría sido alguna de las bombas. Pero cuando un hombre que estaba gritando, fue despedazado por una criatura alta y de color gris delante de mi, comprendí que las bombas eran lo de menos ¿Qué era eso? Algo se me encogió por dentro, daba muchísimo miedo, recuerdo que me hice pis encima, no pude evitarlo.
Esa cosa me miró y yo corrí y corrí sin parar, iba descalza pero no sentía los pies. Solo pensaba en alejarme de aquella pesadilla lo más rápido que pudiera. Al girar una esquina pude ver el mar, y vi como uno de los barcos grandes se partía por la mitad y se hundía envuelto en llamas, había mucha gente en el agua y los gritos se amortiguaban con el ruido del oleaje.
Los aviones militares pasaban muy cerca del suelo, haciendo un ruido ensordecedor y rompiendo los cristales de las casas. También vi como algunos se estrellaban, en el mar y contra los edificios, junto con esos otros aparatos oscuros que parecían huevos un poco chafados.
Fue entonces cuando los escuché, eran tres y me quedé agachada, temblando entre dos coches, rezando para que no me encontraran. Hacían un ruido… eran como chasquidos guturales, mezclados con otros chasquidos de lengua, aunque no sé si esas cosas tenían lengua. Lo cierto es que parecía que hablaban entre ellos y olían muchísimo a amoniaco, o algo similar.
Por suerte para mí, pasaron de largo, y cuando me aseguré de que se habían alejado, seguí corriendo en dirección contraria a las playas. Entonces vi los paracaídas, un montón de ellos en el aire, como flores en un campo, y algo en mi interior me dijo que era seguro, que eran personas igual que yo. Corrí hasta casi desfallecer pero los alcancé. Me dieron agua y me trajeron hasta aquí, al hospital improvisado. Les estaré siempre agradecida, me salvaron la vida.
Poco después llegaron dos mujeres, una aún está inconsciente, espero que se recupere pronto. La otra tiene la pierna con mal aspecto y parece muy, muy enfadada. Es todo lo que recuerdo. Solo espero que esas cosas no consigan entrar aquí, es lo que más miedo me da, cada vez que hay un ruido más fuerte de lo normal… solo espero que no lleguen aquí, que todo pase, cada vez que lo pienso… Que no entren aquí, por favor.