Runa de miel

Nómada

Primera página del diario, y resulta que poco voy a contar sobre este día. Me he despertado tan dolorida y cansada, que lo he pasado viendo dramas coreanos y comiendo almendras.

El jueves estuve toda la mañana con la bicicleta, de un lugar a otro en esta ciudad de viento y cuestas. Y el viernes me fui al bosque caminando, junto a las agujetas que me acompañaban, y que por desgracia, no eran de color de rosa. Sumando más kilómetros a mis maltrechas piernas.
Necesito ponerme en forma, porque andando apenas me canso y puedo hacerlo durante horas, pero en la bici es un horror. Se nota que la uso desde hace muy poco, y mi cuerpo aún no se ha acostumbrado.

Piernas a parte, lo cierto es que mientras estuve en el bosque, y como siempre me pasa cuando me siento en casa, pensé y pensé, y a una conclusión llegué.

Tenía pensado hacer una escapada, la última del año. Simplemente pasar el día en algún otro lugar, ver algo bonito y volver. Pero en vez de eso, voy a seguir invirtiendo en la bicicleta. Ya que la compré de segunda mano hace nada, y la estoy arreglando y modificando poquito a poco. Sin tener ni idea y aprendiendo sobre la marcha. Así que en vez de ir a otro lugar de escapada, voy a comprar herramientas.

Pues la conclusión a la que llegué, es que quiero viajar con la bicicleta, y convertirla en mi forma de vida. Pero para tener una autonomía real en esos viajes, que sería lo ideal según mi forma de pensar. Necesito varias cosas, y la primera es entender y saber arreglar la bicicleta en su totalidad. Desmontarla por completo, volver a montarla y claro, que funcione después. Luego hay más, como adaptarla y conseguir otros elementos: Tienda de campaña, cocina, alforjas, mapas, etc. La verdad es que no me puedo estar quieta y ya lo tengo todo mirado, calculado y decidido. Así que cero dramas a estas alturas. Lo primero es hacerme con la herramienta adecuada, que luego ya me escaparé bien lejos.

No es un proyecto a corto plazo. Pero como siempre digo, yo no tengo prisa. Una vida nómada, autónoma e independiente, es lo que siempre he deseado. Es lo que mi corazón anhela y con lo que mi mente sueña. De hecho, mi ilusión era vivir en un vardo romaní exquisitamente decorado, sola, viajando de un lugar a otro, más concretamente, de bosque en bosque. Aunque la tienda de campaña tampoco está mal, y está exenta de apropiación cultural. Y si la bicicleta me permite estar largo tiempo de viaje por un mínimo de inversión (hablo de meses o años). No puedo dejar pasar la oportunidad, ahora que aún puedo pedalear.

¿No es peligroso?
Todo viaje tiene sus riesgos, y no por eso dejamos de viajar. Lo que me dio el impulso final en esta idea, fue descubrir que por Europa hay una red enorme de vías para bicicletas, que conectan unos países con otros. Esa red se llama Eurovelo y crece cada año. También están las véloroute francesas, que prácticamente recorren todo el país. Y que saliendo desde España, y gustando como me gusta, es el que más voy a recorrer.

¿Familia, relaciones, responsabilidades?
Ah, ahí está el truco.
Mi familia de sangre es muy independiente, y cada une vamos a nuestro aire. Siempre ha sido así, es como si no hubiera familia, o al menos, no el concepto de familia que se suele dar, y así estamos bien.
En cuanto a relaciones, no tengo ni quiero tener. No creo en las relaciones de pareja normativas ni tampoco en las alternativas. Menos aún en el matrimonio o en la pareja de hecho. Así que no voy a ser la novia, la pareja ni el vínculo de nadie. En ese aspecto, igual que en muchos otros, soy libre como el viento. Puede que alguna vez me meta en tu cama o vivamos un intenso romance. Pero será algo efímero y no me podrás atrapar, porque me escaparé entre tus dedos igual que la brisa en primavera. Amor libre, en su máxima expresión. Ya que privatizar está muy, pero que muy feo.
Con otras responsabilidades tampoco cargo, gracias a todo lo anterior y a no tener ni dónde caerme muerta.
Por último, y no menos importante, las amistades. De las cuales no genero ni permito que generen dependencia. Porque no me parece algo sano. Igualmente, esté donde esté, las llevaré siempre en el corazón. Y así lo haré saber. La distancia solo es distancia. Y el amor, viaja a la velocidad de la luz.

Tengo que aclarar que soy tremendamente feliz y me siento plena. Porque algune igual piensa: «Pobrecita, que vacía está su vida». Y no todes tenemos las mismas necesidades y/o carencias.

Dicho esto… ¿No es el cóctel perfecto para una vida nómada? Me podría ir mañana a recorrer el mundo, y no pasaría absolutamente nada. No encontraría ningún impedimento, nada me ata. Y eso, en lo personal, me parece maravilloso y me llena de felicidad.

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