La manta de cuadros nos cobijaba en la fría noche, mientras la vía láctea se lucía en un baile lento, pletórica, solo para nosotres.
Y ante su autoritario fulgor, yo solo tenía ojos para verla reflejada en los suyos.
La manta de cuadros nos cobijaba en la fría noche, mientras la vía láctea se lucía en un baile lento, pletórica, solo para nosotres.
Y ante su autoritario fulgor, yo solo tenía ojos para verla reflejada en los suyos.