Runa de miel

Informe 0392

Comandante Amina Rahmani
Real fuerza aérea de Marruecos
Año 2032

14 muharram 1454 AH. Me llamo Amina Rahmani, Comandante de la Real fuerza aérea de Marruecos. La médico al mando de estas instalaciones me ha dicho que escriba todo lo que recuerde.

El día 10 ya habíamos escuchado algunos rumores, pero resultaban tan absurdos que no les hicimos demasiado caso. No fue hasta el día 12 (al-yumua‘a) cuando sonaron las alarmas y salimos en scramble desde la base aérea de Sidi Slimane, en dirección al estrecho. Las breves instrucciones que recibimos en el aire fueron claras: Derribar toda aeronave no identificada, olvidarnos de las fronteras y el protocolo, y cooperar con las fuerzas aéreas vecinas por el bien común.

Me atrevería a decir que ningune de les que escuchamos eso terminamos de comprenderlo, pero aceleramos igualmente. Pilotaba un Mirage F1 con más años en sus toberas que estrellas tiene el cielo. La fuerza aérea tenía varios F-35, pero estaban destinados exclusivamente a los hombres. No daré mi opinión personal al respecto, solo añadiré que terminé cogiéndole cariño al Mirage. Era una máquina noble y efectiva. Y así lo demostró.

La acción comenzó nada más llegar. Pude ver en el radar a varios Eurofighter españoles y un par de F-16 portugueses. De los ingleses no vi ni escuché nada. El estrecho era un caos total. En el agua, varios buques de la marina estaban ardiendo entre densas nubes de humo. Y en el aire ¿Qué eran esas cosas? Apreté los dientes y me lancé a por uno de ellos, consiguiendo hacer blanco. El subidón de adrenalina se apoderó de mi, pero no tardé en controlarlo y me lancé a por el siguiente, volviendo a acertar. Mientras veía como dos de mis compañeres caían envueltes en llamas. Eso me cabreó y busqué al siguiente como una loba busca a su presa. Te tengo, pensé, y justo cuando iba a darle el golpe de gracia, apareció otra de esas cosas a mi seis, obligándome a maniobrar para escapar. Pero cuando pude ponerme detrás de ellos, frenaron de golpe y se quedaron completamente quietos en el aire. Era físicamente imposible frenar a esa velocidad. Pero lo hicieron. No me dio tiempo a recuperar y terminé chocando contra el que estaba a la derecha, perdiendo parte de la cola del Mirage. No había nada que pudiera hacer, estaba cayendo sin control y empezaba a perder la consciencia, así que cerré los ojos y tiré de las palancas de eyección.

No recuerdo nada más, salvo que me desperté aquí, junto a otras tres mujeres y un dolor de cabeza terrible. Espero que esto sirva de algo. Y si necesitan pilotos con experiencia en combate, cuenten conmigo.

Comandante Amina Rahmani.

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