Runa de miel

La tienda, nuestra mansión de finas telas

A la hora de elegir una tienda de campaña, y antes de dejarnos llevar por el consumismo, les vendedores de YouTube que se hacen pasar por nuestres amigues y, en definitiva, por el marketing agresivo y asqueroso al que estamos siempre expuestes, hay que tener algunas cosas en cuenta. Y conviene hacerse unas cuantas preguntas, a ser posible, con la cabeza fría y el corazón sincero, antes siquiera de mirar alguna tienda:

  1. ¿Cuánto puedo, o quiero gastar?
    Esto es muy importante, y si no nos dejamos llevar por el consumismo, haremos una compra verdaderamente inteligente y ajustada a nuestras necesidades. Nada como poner un presupuesto, teniendo en cuenta las siguientes preguntas y ajustarse a él. También hay que recordar que existe el mercado de segunda mano, y quizá encontremos algo que se ajuste a nuestras necesidades, a un precio mucho más asequible. En ese caso, hay que revisar bien las cremalleras, mosquiteras, suelos, etc. porque aunque todo tiene arreglo, la cosa es que no nos vendan algo diferente a lo acordado.

  2. ¿La voy a usar unos días, o voy a hacer vida en ella?
    No es lo mismo pasar una semana usándola solo para dormir, que vivir en la tienda de manera indefinida. Si solo vamos a dormir, no necesitamos más que nos cubra de la lluvia, del viento y de los bichos (del frio no nos va a cubrir ninguna). Pero si vivimos en ella, sería interesante que tuviera un avance en el que poder hacer algo de vida, y también un poco más de espacio, para guardar cosas y que estemos cómodes.

  3. ¿Es solo para mí, o dormirá alguien más?
    Mucho cuidado con los tamaños que indican les fabricantes, pues de normal, si pone que es para tres personas, es que es para dos, si pone que es para dos, es que es para una, y si pone que es para una, es que es para el perro. Y el roce, no siempre hace el cariño.

  4. ¿Dónde la tengo que transportar?
    Una cosa es llevarla en una mochila o en la bicicleta, y otra, llevarla en una moto o en un coche. El tamaño y el peso será algo a tener muy en cuenta y, dependiendo de dónde la llevemos, habrá que elegir una u otra.

  5. ¿Tengo que pasar desapercibide, o iré siempre de camping?
    Si vamos de camping, la forma, el tamaño y el color dan igual, nadie nos va a decir nada. Pero si nos tenemos que esconder un poquito la cosa cambia, y conviene usar algo más pequeño y de color natural, que no llame tanto la atención.

  6. ¿Voy a estar expueste a climas extremos de manera continua?
    Una tormenta ocasional, una nevada o un fuerte viento durante la noche, casi cualquier tienda, si está bien montada, lo puede soportar. Otra cosa es que vayamos a pasar todo el invierno en el ártico, el verano en una selva, etc. entonces sí que habría que mirar algo más especializado. Pero sino, casi cualquiera nos puede hacer el apaño.

  7. ¿Cuánto mido?
    En horizontal, es posible que entremos en cualquier tienda, independientemente de la altura que tengamos. Pero también es importante saber si podemos estar cómodes si nos sentamos dentro, o si es una tienda más grande, y queremos estar de pie. No es agradable darse con la cabeza en el techo, sobre todo si vamos a pasar mucho tiempo en ella, pues eso equivale a ganarse un buen dolor de cuello y de espalda.

  8. ¿Necesito muchas comodidades y tecnología?
    Puede que nos apañemos con algo sencillo, como una tienda tipo canadiense de pared simple, o puede que necesitemos algo más tecnológico y avanzado, como un domo de expedición, con anclajes por todos lados, bolsillos y materiales de último descubrimiento. Eso ya depende de cada une y de sus gustos, porque aquí no hablamos de necesidades, sino de cómo nos sentimos con la tienda, que también es un punto importante. Aunque ya os digo que la mayoría nos podemos conformar con algo sencillo o, como mucho, con algo intermedio.

  9. ¿Realmente necesito una tienda de campaña?
    Muchas veces, lo más inteligente es usar un simple tarp para hacernos un refugio improvisado, o utilizar una hamaca con mosquitera, que también se puede combinar con el tarp, para hacerla resistente al viento y a la lluvia. Algunas incluso, ya vienen completas. Es más, hasta podemos dormir al raso, disfrutando de la bóveda celeste en toda su plenitud, simplemente con una esterilla y una funda vivac para el saco, o sin nada, si la fauna y el clima verdaderamente acompañan.