De pies descalzos, pintados de tierra y pasto, con falda de sauce y camisa de niebla. Danza plena ella, que junto al sol no conoce pena, ni bajo una luna miseria. Fluyendo como un río en primavera, con perfume de tomillo y hierbabuena. Mece al viento su guedeja, de cristal y manzanilla, acompasando un collar de romero y de jarilla.